domingo, 5 de enero de 2014

Doble error.



Él.                                                                                                                         Ella.
Dos historias diferentes que se funden en una sola.

Dame una razón para seguir fingiendo.
Eso pienso mientras me lanzo de cabeza al este lago que no es de agua.
Prefiero flotar a caminar como un muerto.

Corro, sin rumbo fijo.
Ya no sé tras de quien voy, ni tampoco lo que soy.
Sólo me pregunto por qué, aun a sabiendas de que no obtendré respuesta alguna.
Nadie te ha preguntado qué haces aquí, cómo has llegado, a dónde quieres ir… Y ahora que te das cuenta, no hay vuelta atrás, los momentos perdidos no van a regresar.

No quiero olvidarlos, por eso me sumerjo en ellos.
Guardo todos tus recuerdos embalsamados en formol.
Pero en el fondo sé que esta no es la solución.

Detenerse ante un insalvable obstáculo, cómo lo detesto.
Si el laberinto se nos cierra, si ya no hay salida, pegar patadas en las puertas puede ser la solución.
Y así, prosigo, porque quedarme aquí no es una opción.
Abro puertas que alguien me cerró y no busco más sentido a mi dolor.

Salgo del lago, sé que debo huir de él. Lástima que mi amígdala me inste a regresar.
Huyo, a veces pienso en otra cosa, mi cerebro reacciona, no me deja en paz.
Escupo el formol tragado. Amargor que escuece, pero menos que ella.
Amargura y saciedad, pero dulce esperanza.

Un momento… ¿qué estoy haciendo?
Si sientes frío y dolor, no intentes huir.
"Querida, recobra el juicio aunque no hagas lo mismo con la alegría."
Eliminar fronteras de tu mente.

La suave brisa se torna huracanado viento. Vemos pájaros volar, allá en el cielo.
¿De dónde sacarán sus fuerzas? ¿Qué les empuja un día más?
La furia del viento aclara las ideas.

No dejes que pueda llevarte el viento en la tormenta.

Los vientos del norte traerán un nuevo día.

No apagará nuestra llama ese viento
aunque nos falte el aliento y no se cierre la herida.
   
Los pétalos de las rosas, las capas de mi miocardio.
Se marchita el corazón. Se perdió toda la chispa.
Pero la vida resurgirá de las cenizas.
Recupero el valor.

Sin miedo de mis recuerdos me libré.

"Pequeña, ¿a qué se debe la taquicardia, el temor?"
Corazón entre dos piedras ansiosas de machacarle.
"Te sientes atrapada, acechada por quien tanto daño te ha hecho: el tiempo."

Sólo a los cobardes los persiguen las agujas del reloj.
Así es, por eso intenté ser el perseguidor y no la presa.
"Pero el tiempo se te escapa entre los dedos… Y vuelves a tener miedo."
No se ha escapado el tiempo, es que no se ha detenido.

Caminará el reloj, pero no tanto el corazón.

¿Crees en el destino? ¿Acaso te crees dueño de tus actos? El bien, el mal, qué dilema,…
Maldita sea, demonio de mi cabeza. Calla ya. Sé que eres lo que en mí queda de ella.
Se acabó. Cortando tu inerte cabeza irás por fin a los dominios del olvido, 
donde debiste ir hace tiempo.
Es preciso el instante que acaba con todo.

Nuestra vida cambia. La cambiamos nosotros.
Las cosas no cambian desde tu sillón.
Monstruos que nosotros creamos, nosotros os destruimos.
Grita lo que quieras, pero muere.
Podrías echarte a un lado, dejarnos paso, dejar vivir.

No tengo nada que temer de ti ya. Eres mío, te someterás a mi voluntad.
Tendrás que someterme a ti antes de que yo te someta a mí.
Y ambos sabemos que no lo lograrás.
Jaque mate, Timelord.
Sonrío, por fin. Es tiempo de hacer todo aquello que siempre quise hacer.
Quito el odio a guitarrazos, cambio guerras por abrazos.

Temí al tiempo, por todo el daño que me hizo. Pero ese tiempo acabó.
Nunca más caeré en ese error.

Ella no fue mi mayor error. Fue intentar conservar aquello que se acabó.

Sólo después del doble error de ayer hoy se aprende.



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