Seres que entre tinieblas aguardan.
Efímeros momentos jamás relatados.
Arder en el fuego,
Matar al torturador,
Olvidar los axiomas,
Ser libres por fin.
Roce placentero de vuestra carne en mis colmillos.
Exterminio.
Apocalipsis.
Liberación.
Inimaginable dicha.
Soportable dolor.
Tus débiles uñas intentando liberarse… ¿El valor se marchó
junto a tu daga?
Ardiente sangre borboteando en las heridas.
Sangre amarga, pero dulce.
Perdurará de mí, ¿qué perdurará?
Identidad no identificada…
Demonios de mi interior, quizá.
Alma en oscuros seres disociada.
Monstruos no tan monstruosos,
Originados por la incomprensión,
Subyugados al egoísmo y crueldad de vuestra raza.
Los dragones no siempre son los malos del cuento.
Otro tiempo llegará.
Imbéciles príncipes, necios homo sapiens,
Morirán en la celda que para mí crearon,
Presos de su propia crueldad.
Olvidar nunca fue la opción.
Sufrimiento infligido, devuelto con intereses.
Incendio purificador, pero esta vez enfocado al demonio
verdadero.
Bondad, esa gran desconocida; quizá algún día me la
encuentre.
La masacre no siempre es un sinsentido.
El dragón se liberó, y así se quedará. A vuestra celda jamás
regresará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario