martes, 31 de diciembre de 2013

Caldo de cultivo.



31 de diciembre, eso dice la última página del maldito calendario. 
Ella respira hondo, esbozando una pequeña y cruel sonrisa. 
Estira los brazos y hace crujir sus falanges una a una. 
Qué dulce sonido, el chasquido de huesos.

Una emoción de un signo suele llevar a otra más intensa del mismo…
Y hoy su cuerpo es un perfecto caldo de cultivo.

Saquemos escopetas, que hoy podemos aprovechar y hacer limpieza de gilipollas.
Esta noche serán un blanco aún más fácil, 
si es que eso es posible...

…y yo tengo una necesidad de muerte y gritos por satisfacer.

El alcohol en sus gargantas y sus mentes, mi caldo de cultivo.

Desgarraros el vientre, ácido en las heridas. 
Sentid en vuestro último instante mis tacones sobre vuestros cuerpos en macabro baile.
Uñas que se clavan en vuestras gargantas hasta haceros sangre. 
Tranquilos, seguiréis yendo elegantes mientras entráis en el mañana, en el nuevo año. 
Ningún asesino sería tan desconsiderado como para no procuraros adecuada indumentaria. 

Vuestra propia lengua alcoholizada será la más selecta corbata.

Espero que valoréis el sacrificio que hago para poneros guapos.
Y es que me produce repulsión 
tocaros ese órgano, 
que a saber dónde habéis metido 
esta noche de fin de año.

Los fluidos de vuestras fauces, la hiel en las mías.
Etanol y otros tóxicos sanguíneos.

Todo ello se torna hoy un perfecto caldo de cultivo.

Perfecto caldo de cultivo de ideas homicidas.


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