lunes, 29 de agosto de 2016

Vacío.

Y pese a todo, pese a creer que soy feliz, creerlo de verdad, el vacío permanece. Como si un día que no recuerdo cual fue algo muy valioso dentro de mí me hubiese sido arrebatado, y quedase un hueco, oscuro y profundo, que nada puede llenar, salvo aquello que ya no tengo y que no sé identificar. Sí, no me encuentro en la más favorable de las situaciones. Al menos, parece que no crece, que sólo se mantiene, pero no descarto que vaya haciéndose mayor hasta absorberme cual agujero negro, hasta que mi ser ya no exista. 
Lloro lágrimas secas porque hasta las lágrimas se me han acabado. 
Supongo que es cierto que soy feliz, pero eso no quita que esté rota, incompleta. Y en esto, como en casi todo, estoy sola. 
Quizá lo mejor sería que la oscuridad me devorase. 
Si tienes eso que me falta, que tanto me hace falta, búscame. Hazlo pronto, o puede que ya sea demasiado tarde. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario